Recordé nuestra hermosa vida juntos, el amor inmenso que nos teníamos, tu tierna mirada y esa encantadora sonrisa que arreglaba mi celoso mundo.
Paradisíaco romance que llegó a su fin con tu triste partida y con la sonrisa que me aseguraba: todo estaría bien.
¡¿Cómo diablos pensaste que estaría bien sin ti?!. ¿En qué momento la felicidad era no compartir más mi vida contigo?...
Los reproches, la histeria, mis celos, el desasosiego y los remordimientos de que yo había sido la culpable del fin de nuestra historia me acompañaron durante toda esa vida y otras tres más, añadiendo la actual.
Y así cada noche te añoré, hasta que descubrí lo que tenía que aprender de nuestra vida y que ese no fui el fin sino tan solo el inicio; y lo más importante que no fui yo la culpable, que no hay culpables y que somos simples actores de esta fantástica obra llamada vida.
Ahora cada mañana espero volverte a ver.
Y así cada noche te añoré, hasta que descubrí lo que tenía que aprender de nuestra vida y que ese no fui el fin sino tan solo el inicio; y lo más importante que no fui yo la culpable, que no hay culpables y que somos simples actores de esta fantástica obra llamada vida.
Ahora cada mañana espero volverte a ver.