jueves, julio 07, 2011

Bungee Jump

¡Hice el bungee jump!... ¿Adrenalina total? ¡Sí!. Pero todo eso queda de lado cuando te enfrentas a tus miedos, lo más terrorífico y oculto que tenías archivado en el último cajón de los recuerdos de la mente y el corazón que quisieras pudieran ser suprimidos, salen a flote…


¡Son veinte metros, es poquito! Dije cuando lo vi a lo lejos, subiendo las escaleras, la valentía se pavoneaba y saludaba a los incrédulos turistas con piel dorada que el sol les dejaba de recuerdo y que desde abajo disfrutaban el espectáculo…


Arnés, instrucciones, fotos, más saludos y de repente: ¡La plataforma!... El paisaje que puedes apreciar desde esa altura no tiene nombre, hasta… ¡que miras hacia abajo! ¡el vacío!...


Toda la gente espera tu salto triunfal pero los miedos, las contrariedades, los sentimientos, las desilusiones, los fracasos, cual ancla te impiden saltar…


Cuento hasta tres y salto… uno, dos, ¡otra vez!... Porras, ánimos, chiflidos, cámaras y la gente se vuelven nada, no existe nada más que tú, tus miedos y veinte metros que te separan de la gloria… Uno, dos… tres…


Fue imposible guardar los gritos pero los miedos se diluyeron en el chapuzón en el que aterrizas y te refresca y te vuelve a la realidad de que ¡estás vivo! ¡lo lograste!...
Hoy hice “bungee jump” sí. Y no voy a negar que estuve a punto de no hacerlo, pero también logré brincar mis miedos y dejarlos atrás para ser lo que siempre he añorado: ¡Libre!